20 de mayo de 2008

Me despierto pensando en tí, igual que te he soñado durante horas. Me dejas sensaciónes raras de nostalgia de lo que aún no ha sucedido, de incertidumbre de lo que quizá nunca suceda, de pequeña esperanza porque, de alguna manera, estás en mi vientre quizá esperando el momento.

Pienso en voz alta que es innegable que tengo mucha menos paciencia que tu, y sigo recogiendo para tí las flores del año que viene.

19 de mayo de 2008

Antes creía en las cosas buenas a pies juntillas, sin necesitar demostración, con la seguridad aplastante que da la fé, por el mero hecho de sentirlas buenas. Pero eso se acabó.
No se exactamente cuando se acabó. Quizá por deformación profesional, porque he acabado liada en actividades bastante empíricas, o tal vez sencillamente porque la edad vuelve correosa a la gente, y también a mi.
A pesar de eso, es una suerte comprobar que las cosas que siempre he tenido como buenas de manera intuitiva, casi siempre resultan serlo también atendiendo a las evidencias palpables.
Por ejemplo los amigos. Grandes o pequeños, directos o colaterales, de toda la vida o conocidos de la cola del pan, que van dejando el rastro de los buenos ratos por toda la casa, como caracoles domingueros.

7 de mayo de 2008

Sigo pensando en osos polares.

Tú, yo, y uno de ellos estamos sentados en una duna de nieve mirando la aurora boreal.

Sin decir nada.

El mar se congela ante nuestros ojos. Por fín podemos echar a andar sin que el océano nos impida caminar hacia cualquier parte.

17 de abril de 2008

Venía pensando en el coche.
Deberían poderse registrar los pensamientos de alguna manera... Ahora no recuerdo bien...

Venía pensando en tu mirada, no sé exactamente qué, quizá es que se me ha quedado grabada como una confesión adolescente en la corteza de un árbol.
Ah, si... era algo así como que aunque a veces la realidad me tenga a dieta, cualquier forma de amor verdadero es capaz de alimentarme y llenarme de sueños.
Sueños preciosos que ya me hacen feliz por el mero hecho de estar en mi cabeza. Sueños que son preciosos incluso en su imposibilidad. Sigo soñando. Continúo pudiendo emocionarme por una mirada. Es genial.
El amor que crece exponencialmente, que se extiende en sus vertientes reales y platónicas, como una enredadera de sueños que van anidando unos en otros. Notar que no se me acaba -muy al contrario- y me permite disfrutar infinitamente, incluso de las cosas mas pequeñas.

Y no sé a ciencia cierta si era esto lo que venía pensando. Quizá me apetecía escribir sobre tu mirada, y ya...

6 de abril de 2008

el truco


Me parece que ya lo tengo.

No se trata de escapar de la rutina, sino de intentar ser más rápidos y más listos que ella.

Para que no nos pille.

(o no siempre)